NUEVA YORK.- Las leyendas deben morir jóvenes. Marilyn Monroe tendría hoy 84 años, quizás iría por su noveno matrimonio y sufriría de sobrepeso o sería alcohólica. John Lennon podría estar haciendo un intento de volver a ocupar los titulares y participar en un reality en la jungla, y James Dean ya sería una estrella olvidada y tendría un papel de invitado especial para actuar de abuelo en "Desperate Housewives".
Pero en lugar de dejar que el tiempo pase, estas estrellas siempre serán una leyenda. Y James Dean, que hoy habría cumplido 80 años, siempre será el eterno rebelde.
"Al este del Paraíso", "Rebelde sin causa" y "Gigante" llegaron a la gran pantalla en un lapso de tan sólo un año y medio. Si bien fueron las películas que cimentaron la fama de Dean, el joven ya había trabajado muchas veces ante las cámaras.
Talento precoz
Las dotes de Dean quedaron de manifiesto desde muy temprano. Apenas podía caminar tomó clases en una escuela de actuación, estudió violín y a los cinco años participó en un espectáculo bailando tap. El motor creativo era su madre, que murió en 1940 de cáncer cuando aún no había cumplido los 30 años. James tenía nueve años y nunca superaría la pérdida de su madre.
Pero el pequeño de la granja quería ser actor. En la escuela actuaba y en High School su talento llamó la atención. Su vida siempre fue una montaña rusa. A los éxitos les siguieron las derrotas; a los excesos, las depresiones; a las grandes alegrías, las golpizas. Pero en Broadway fue una estrella pese o precisamente debido a su forma de ser poco ortodoxa, improvisada.
Dean saltó de inmediato al estrellato. Las series fotográficas que lo retratan con ojos rebeldes hicieron que fuese aún más deseado. A pesar de tener dinero y estar siempre acompañado de hermosas mujeres, daba la impresión de no ser feliz y de estar continuamente buscando otra cosa.
Pero Dean no sólo actuaba de rebelde. En lugar de aprender su texto para la película "Gigante", improvisó. Y eso hizo estallar de furia al director George Steven. El joven, por entonces de 24 años, prefería jugar a las carreras de autos que sentarse a aprender partes.
Los buenos motores eran su pasión desde que su padre adoptivo le había comprado una moto. Con la primera paga que obtuvo en Hollywood se compró un coche de carreras MG, luego un Porsche y luego otro. Con uno de ellos, el "Spyder plateado", salió a la ruta 46 un 30 de septiembre de 1955 y chocó contra un Ford. Dean fue trasladado a un hospital cercano, pero ya estaba muerto. Dos de sus tres películas fueron estrenadas después de su muerte, al igual que una publicidad para la televisión que había filmado dos semanas antes del accidente. Allí insta a los conductores a manejar con cuidado. (DPA)